No se conoce por qué se produce la enfermedad de Alzheimer. En el cerebro de una personas afectada de demencia por enfermedad de Alzheimer se han identificado depósitos anormales de dos proteínas -beta-amiloide y proteína tau- que forman agregados e inclusiones, desestructurando la arquitectura cerebral.

La proteína beta-amiloide se desnaturaliza y apelmaza formando agregados insolubles entre las células cerebrales, lo que se denomina placas seniles o placas de amiloide. Para explicarlo de una manera sencilla, este proceso de desnaturalización es similar al que ocurre al hervir un huevo: La clara del huevo está formada básicamente por una proteína denominada albúmina. En condiciones naturales es soluble en agua y la podemos separar fácilmente; cuando al calentarla se solidifica, cambia de color, no la podemos separar. El proceso de desnaturalización es irreversible: aunque se enfríe la clara no vuelve a tener el mismo aspecto que cuando abrimos el huevo.

En el caso de la enfermedad de Alzheimer se desconoce cual es la proteína que se desnaturaliza antes ni qué es lo que hace que la proteína beta-amiloide se desnaturalice; este proceso no es rápido, se tardarían más de 10 años en acumular la cantidad de proteína desnaturalizada suficiente para causar lo síntomas a una persona.

Un aspecto interesante es que no hay una correlación directa entre cantidad total de proteínas agregadas y los síntomas que padece el paciente. Hay personas que padecen Alzheimer con una carga lesionar relativamente pequeña y otras personas con un funcionamiento muy aceptable; al realizar la autopsia, en su cerebro se encuentran grandes cúmulos de proteína beta-amiloide. Por tanto, los agregados de proteína tau y beta-amiloide son suficientes para causar demencia por enfermedad e Alzheimer pero pueden existir mecanismos de defensa o de compensación cerebral que minimizan el impacto que estos depósitos tienen sobre el rendimiento en nuestras actividades diarias.

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