Hoy domingo, durante ese estupendo tiempo de reposo tras la comida que, durante los fines de semana me permito el lujo de tumbarme en la cama mientras veo uno dos capítulos de una serie, mi mente desconectó y comenzó a reflexionar a cerca de la semana. Ha transcurrido con total normalidad, y sin embargo, yo me encuentro agotada, con un cansancio particular: agotamiento emocional.

En todos los trabajos de prestación de servicios, de atención al público al estar en contacto directo con clientes, usuarios o pacientes, la mayor parte de la jornada laboral, los/las empleados/as debemos controlar las emociones. Este control es conocido como Trabajo Emocional (Hochschild, 1983), no es una reacción natural del empleado, si no que se trata de una parte más del trabajo exigido por el puesto y por lo tanto puede ocasionar problemas tanto a nivel psicológico como a nivel mental.

El trabajo emocional provoca consecuencias tanto negativas como positivas:
           – Negativas
Uno de las consecuencias a las que se asocia generalmente el trabajo de las emociones es al síndrome de burnout o “quemarse por el trabajo”; Otra consecuencia, es la alienación y extrañamiento del yo (tener problemas para distinguir cuando es él o cuando está simulando o, incluso, producir interferencia con la ejecución de roles privados, dificultad para desconectar y regular sus emociones en el ámbito privado). También puede llegar a producir algunas dolencias psicosomáticas, así por ejemplo, la supresión de emociones incrementa la activación cardiovascular con efectos negativos a largo plazo.

           – Positivas
El Trabajo emocional también puede tener efectos positivos derivados de la interacción con personas como satisfacción laboral y logro personal. Por ejemplo, mediante el contagio emocional se produce un fomento de las emociones positivas (una sonrisa se responde con otra) tanto entre empleados como entre empleados y receptores del servicio; provocando además, un aumento de la autoestima del que realiza el servicio y de la percepción de control laboral. Ademas, amortigua el efecto de algunos estresores laborales como la sobrecarga y los conflictos de rol.
A nivel organizacional, el trabajo emocional mejora las interacciones sociales; hace que la interacción social sea más predecible y ayuda a superar situaciones embarazosas. Por lo que desarrolla una confianza en la organización.

El trabajo emocional es un requisito indispensable para desempeñar puestos de trabajo que supongan relación interpersonal, de cara a prevenir posibles implicaciones negativas sobre la salud de los trabajadores. Y también hay que tener en cuenta que las consecuencias negativas disminuyen cuando aumenta la identificación con el puesto y con el compromiso organizacional, es por ello que es muy importante implicarse y tener actitud en la empresa, tomarla como “nuestra”, “hacernos partícipes”.

La solución más factible es desarrollar estrategias mediante las cuales se podamos reducir  las consecuencias negativas del trabajo emocional y fomentar las positivas, favoreciendo nuestra salud y calidad de vida. Es por ello que es muy importante reflexionar, tomar conciencia de lo que nos ocurre y de cómo nos encontramos, para poder actuar y tomar medidas antes de que nuestra salud se vea afecta por el trabajo.

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