Se considera que el origen de Mindfulness se sitúa hace unos 2.500 años, en la tradición budista, con la figura de Siddharta Gautama; esta tradición religiosa y filosófica se encuentra extendida por todo el mundo, y su esencia es la práctica de Mindfulness, procedimiento que el iniciador (el buda Shakyamuni) recibió de otros maestros y después perfeccionó.

Seguramente, alguna forma de Mindfulness ya existió hace mucho tiempo y fue practicada por seres humanos muchos siglos atrás (Simón, 2011). La capacidad de ser consciente plenamente del momento presente es inherente al ser humano (Kabat‐Zinn 2003). La principal contribución de la tradición budista es haber buscado modos sencillos y efectivos de cultivar y refinar esta capacidad, y así llevarla a todos los aspectos de la vida.

El término Mindfulness apareció en la década de los años 70 del siglo pasado, y su uso ha evolucionado, asociándose en las últimas décadas con un tipo de meditación. Actualmente, recoge las técnicas de observación objetiva del cuerpo y de la mente propias de la tradición budista, pero aplicadas a la ciencia y desprovistas de connotación religiosa.

Ha sido crucial que, tanto acontecimientos como profesionales y científicos, hayan acercado las técnicas de Mindfulness a nuestra cultura occidental, provocando el interés y entusiasmo de una gran parte de la comunidad científica relacionada con la salud.

Entre los referentes principales del Mindfulness en Occidente, sobresalen el monje budista Thich Nhat Hanh, por divulgar la práctica de la respiración y de la atención consciente en el momento presente, y clarificar el concepto de Mindfulness; y el doctor Jon Kabat-Zinn, quien ha introducido esta práctica dentro del modelo médico de occidente, y en 1978 ha creado el programa de Reducción del Estrés Basado en Mindfulness (MBSR) en la Universidad de Massachusetts.

El Mindfulness se investiga en diferentes áreas de conocimiento y disciplinas, y sus técnicas se aplican en múltiples contextos de vida. En Norteamérica y Europa se han implantado más de 240 programas basados en el Mindfulness (Cayoun, 2005, citado en Simón 2011).

En el contexto científico, en los últimos diez años, su repercusión ha sido enorme. Parra-Delgado, Montañés Rodriguez, Montañés Sánchez y Bartolomé (2012) analizan bases de datos del servicio EBESCO: E‐Journals, Medline, PsycInfo, Eric, Academic Search Complete y Cinahl, y señalan que entre los años 1980 y 2000 aparecen 976 referencias a Mindfulness, mientras que entre el año 2000 y 2012 las referencias han aumentado hasta 12.687 –el 84%, en los últimos seis años–.

Un último dato: en el año 2010 se editó el primer volumen de una nueva revista llamada Mindful, cuyo principal objetivo es la divulgación del avance científico y su práctica clínica.

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