Los resultados de un nuevo estudio respaldan lo que tienen asumido muchos profesionales de geriatría y familiares de personas que padecen Alzheimer: saben que no recordarán su nombre o si le ha gustado la comida que acaba de tomar y que con tanto cariño han preparado, pero eso no implica que esas acciones no tengan un impacto duradero en cómo se sienten. Las emociones perduran más que los recuerdos y por ello, los cuidadores y familias tienen una profunda influencia en el estado emocional de las personas con la enfermedad de Alzheimer.

Un estudio de comportamiento:
El equipo de Edmarie Guzmán Vélez y Daniel Tranel, de la Universidad de Iowa, así como Justin Feinstein, de la Universidad de Tulsa, ambas instituciones en Estados Unidos, invitaron a 17 pacientes con la enfermedad de Alzheimer y a 17 participantes sanos -estos últimos a efectos comparativos- a ver 20 minutos de secuencias tristes de películas y después alegres. Estas secuencias de películas desencadenaron la emoción esperada: pena y lágrimas durante las escenas tristes, y risas durante las alegres.

Unos cinco minutos después de ver las películas, los investigadores sometieron a los participantes a un test de memoria para ver si podían recordar lo que acababan de ver. Como se esperaba, los pacientes con la enfermedad de Alzheimer retuvieron bastante menos información sobre ambos tipos de películas que las personas sanas. De hecho, cuatro pacientes fueron incapaces de recordar ningún  dato sobre las películas, y una persona ni siquiera recordaba haberlas visto.

Antes y después de ver las películas, todos los participantes del estudio respondieron a un cuestionario para valorar su estado de ánimo. Los pacientes con la enfermedad de Alzheimer mostraron niveles elevados de tristeza o alegría hasta 30 minutos después de ver las películas, a pesar de tener pocos o ningún recuerdo sobre ellas.

Sorprendentemente, cuanto menos recordaban las películas, más duradera era su tristeza; y como otros estudios han demostrado, la tristeza tendía a durar un poco más que la alegría, pero en cualquier caso, ambas emociones duraron mucho más que el recuerdo de las películas.

Aplicando las conclusiones de este estudio a la vida cotidiana, se resalta la importancia de emplear siempre estrategias de cuidado que aseguren no solo el bienestar físico del paciente sino también el anímico, y la necesidad de evitar causar sentimientos negativos e intentar inducir sentimientos positivos, minimizando de ese modo el sufrimiento de millones de personas afectadas por esta enfermedad, porque las emociones perduran más que los recuerdos.

______________________________________

Bibliografía:
Guzmán-Vélez, E., Feinstein, J. S. & Tranel, D. (2014). Feelings Without Memory in Alzheimer Disease. Cognitive and behavioral Neurology, vol. 27. Recuperado el 15 de mayo de 2016 de: http://journals.lww.com/cogbehavneurol/Fulltext/2014/09000/Feelings_Without_Memory_in_Alzheimer_Disease.1.aspx

Anuncios