Basándose en los fundamentos de la práctica en Mindfulness que hace Kabat-Zinn (1990), existen siete factores implicados en la actitud mindful, que deben ser cultivadas con conciencia, considerando su interdependencia; juntas constituyen la base sobre la que se construye una sólida práctica del Mindfulness.

Los factores son:

  • No juzgar: imparcialidad sobre nuestra experiencia; observar el ir y venir de
    pensamiento y juicios, sin actuar sobre ellos, ni bloquearlos, ni aferrarse:
    simplemente se observan y se dejan ir.
  • Paciencia: Apertura a cada momento y a lo que está por suceder, sin
    expectativas.
  • Mente de principiante: Observar las cosas como si fuera la primera vez.
  • Confianza: En uno mismo, en los sentimientos intuición y la propia
    autoridad.
  • No esforzarse: No hacer y evitar la focalización de los resultados.
  • Aceptación: Ser receptivos y estar abiertos a lo que se piensa, siente y ve.
  • Dejar ir: dejar de lado la tendencia a elevar determinados aspectos de la
    experiencia y a rechazar otros; dejar la experiencia tal y como es.

El autor Siegel (2010) describe cinco cualidades presentes en la actitud mindful:

  • Reflexión: es un proceso reflexivo.
  • Curiosidad: Nos permite el aprendizaje de la experiencia y así evolucionar.
  • Apertura: Se trata de estar atentos a las ideas de “debería y tendría”, a las
    ideas preconcebidas “arriba y abajo”.
  • Aceptación: Las experiencias del aquí y ahora se perciben directamente,
    se aceptan tal como son y se admiten con amabilidad y respeto.
  • Amor: Aporta sintonía intrapersonal e interpersonal.

Estos factores muestran que todas las personas tenemos capacidad para alcanzar una atención plena a lo que sucede en nuestro momento presente. Así, el Mindfulness se presenta como algo muy simple y familiar, que todos nosotros experimentamos en numerosas ocasiones en nuestra vida cotidiana, cuando somos conscientes de lo que estamos haciendo, pensando o sintiendo.

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