Solo con leer la portada y el prólogo te puedes hacer una idea de lo que puede tratar el libro. La sorpresa es cuando te adentras en sus páginas y Pedro te da esos consejos, esas sabias palabras que lo único que hacen es emocionarte y motivarte a seguir luchando. He leído varios libros de este tipo (iré hablando de ellos) pero este es especial, disto, sin palabras. Cada página, cada letra, es para simplemente ponerte los pelos de punta, emocionarte y darte un “chute” de motivación.

Es de esos libros que hay que leer despacito para exprimirlo y disfrutarlo al máximo; de esos que hay que leer cada cierto tiempo; de esos que se leen con un cuaderno cerca para ir apuntando frases.

Como dice Irene Villa en el prólogo, “A este libro hay que recurrir cuando olvidemos la importancia de sonreír“.

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