Durante estos dos años largos como familiar de un paciente, cada vez soy más consciente de lo importancia de la familia dentro de esta enfermedad:

La familia formamos parte del tratamiento y podemos llegar a ser un pilar fundamental en esta lucha diaria, podemos hacer su vida un poco más llevadera:
Somos su apoyo emocional, sus acompañantes, confidentes y escuchas; somos parte de su motivación; somos quienes les exigimos y quienes celebramos los pequeños avances en la disminución del dolor; somos quienes tiramos del carro cuando dicen “ya no puedo más”; no nos conformamos con un “no se puede hacer nada”; somos quienes movemos cielo y tierra por buscar un médico, una unidad del dolor donde hagan caso a esa persona que queremos.

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